A mi juicio, no existe un momento
específico en nuestras vidas para emprender. Partiendo de mi posición,
emprender es un arte, una pasión que nos inspira de tal manera nuestras vidas,
que no podemos parar. Cada emprendimiento que realizamos es único e
irrepetible.
Compartiré una anécdota personal basada
en el área laboral. Estudie y me gradué como Industriologo mención Recursos
Humanos y, realice una Especialización en esa misma área. Durante (7) siete años
aproximadamente, tuve la oportunidad de trabajar en empresas transnacionales en
las áreas de Telecomunicaciones, Consumo Masivo, Seguridad y Empresas
Petroleras. Puse en práctica todo lo aprendido en la academia y, el resto lo aprendí
dentro de las organizaciones donde alcance a liderar equipos en mis áreas de
conocimiento. En muchas oportunidades me pregunte: Trabajare siempre para
otros?.
En pocos meses, por cosas del
destino, tuve que dejar mi último empleo formal en una empresa de Seguros y, comencé
a desarrollar una pasión por la consultoría. Mi proceso de cambio y proceso
creativo iban más allá. Deseaba conectar con una clientela a quien pudiese
ofrecer mis servicios en el área de Recursos Humanos. Por otro lado, me dedique
a otros estudios específicos que deseaba realizar para tener más conocimientos
e incorporarlos en el nuevo reto que comenzaba a dar frutos. Había logrado
darle forma a mi emprendimiento.
Comencé a reinventarme y conseguí
dentro de mí, competencias claves que me llevaron a la construcción de lo que
ahora, con una pasión desbordante ocupa mis días enteros. Me certifique como
Coach Personal PNL y, nuevamente mi emprendimiento tuvo varios cambios en su orientación.
Mi emprendimiento comenzó a tener
forma justo cuando a nivel familiar, estábamos tomando una decisión crucial en
nuestras vidas “Migrar”. Entendí que mi pasión por lo que hacía era tan fuerte,
que donde me ubicara trabajaría por ella y para las personas. La gran fuerza y
empuje por conseguir el éxito se convirtió en realidad: “Ser Coaching Personal
y Líder Motivacional”.
En todo este proceso, tuve que
realizar análisis del entorno, conocer historias de emprendedores para tomar
sus experiencias como base de estudio, plantear estrategias, escuchar personas
con información valiosa y, sobre todo creer en lo que deseaba alcanzar.
Finalmente, con esta breve
historia, pueden observar que no hay un momento clave para emprender. Que
pueden existir cambios de rumbo en el proceso de emprendimiento que fortalecen
la idea y alimentan más los resultados. No importa si somos niños, adolescentes,
adultos o de la tercera edad. Al final cuando llega tu momento de alzar el
vuelo y alcanzar con pasión lo que deseas, nadie te puede detener.

Excelente reflexión...yo añadiría "hoy es el momento ideal para emprender"...Carpe diem...
ResponderEliminarFelicitaciones por este maravilloso espacio virtual, donde convergen y fluyen anécdotas personales y proyectos de vida.
Muchas gracias! Así es! Aprovechar el tiempo.
ResponderEliminar