¿Quieres emprender y triunfar? Si tu respuesta es positiva y tienes
una idea maravillosa, capaz de comenzar el negocio de tu vida, no lo dudes,
solo necesitas como mínimo, poseer tres
características fundamentales.
La primera de ellas corresponde a la “actitud” mantenida ante el deseo de lograr tu
emprendimiento y a la forma cómo desarrollas y buscas la información necesaria para tu negocio. En este sentido, te darás cuenta de
la importancia de formarte en aquellos tópicos necesarios para tener ideas claras y precisas en pro del logro
de tu objetivo. Por otra parte, la confianza y la
perseverancia deben ser tomadas en cuenta, en comunión con el sentido positivo
ante las adversidades, porque no se pueden olvidar los tropiezos existentes en
cada inicio de nuevos proyectos.
La segunda característica se basa en las
“aptitudes diferenciadoras” que abarcan habilidades
innatas o las adquiridas durante tu aprendizaje, entre ellas: optimismo,
cooperación, flexibilidad ante los cambios, métodos y procedimientos de
aprendizaje.
La tercera condición se fundamenta en los “recursos” necesarios para comenzar tu emprendimiento; en este orden de
ideas, es conveniente, no solo, asociarse con aquellas personas que tengan
gustos afines, sino también, propiciar la búsqueda de créditos bancarios y
participar en programas capaces de incrementar los beneficios
necesarios para el logro del capital requerido.
Siguiendo el orden de ideas, además de las tres
características mencionadas anteriormente, se debe tener en cuenta el hecho de
que el éxito para emprender no depende de un tiempo determinado; por el
contrario, lo más valioso, para comenzar a crear un negocio, es ¡SOÑAR! Si
tienes confianza en tus convicciones, asumirás el
riesgo y sabrás si funcionará o no, tú negocio. Al
llegar a este punto, observarás que el dinero pasa a un segundo plano, porque predomina el talento; en este caso, al desarrollar tú idea,
crees, trabajas y te arriesgas por ella; hecho que le da una verdadera
estructura y nueva vida a tu emprendimiento.
”Consigue una buena
idea y mantente con ella. Trabaja con ella hasta que se materialice
correctamente” Walt Disney
En este punto de mis líneas, deseo añadir mis vivencias y compartir, con todos, una
anécdota personal basada en mi área laboral. En la universidad, estudie y me
gradué como Industriólogo, mención Recursos Humanos; además, complementé mi formación
con una Especialización en esa misma área. Durante (7) siete años, aproximadamente,
tuve la oportunidad de trabajar con empresas
transnacionales, en diversas áreas: de Telecomunicaciones, Consumo
Masivo, Seguridad y Empresas Petroleras. Demás está decir que puse en práctica
todo lo aprendido en la Academia y que superé mis conocimientos con la
experiencia y el aprendizaje en cada una de las organizaciones donde alcancé
liderazgo entre los equipos que se conformaban en mis áreas de conocimiento.
Sin embargo, en muchas oportunidades me pregunté: ¿Trabajare
siempre para otros? y el tiempo me dio la respuesta; en pocos meses, por cosas
del destino, dejé mi último empleo formal, en una empresa de Seguros. A raíz de
esto, comencé a desarrollar una pasión por la consultoría; en ese momento me di
cuenta de que mi proceso de cambio y de creatividad
se perfilaba más lejos. Yo deseaba conectar con
una clientela, a quien pudiese ofrecer mis servicios en el área de Recursos
Humanos; paralelamente, también me enriquecí con otros estudios específicos capaces
de incorporar nuevos conocimientos al reto diferente que me
proponía y comenzaba a dar frutos. Sin darme cuenta, había comenzado a darle
forma a mi emprendimiento.
Comencé a reinventarme y conseguí, dentro de mí,
competencias claves que me llevaron a la construcción de lo que ahora, con una
pasión desbordante, ocupa mis días enteros. Al calificarme como Coach Personal
PNL, nuevamente, mi emprendimiento tuvo cambios en su orientación.
Mi emprendimiento comenzó a tener forma justo,
cuando en el entorno familiar, estábamos tomando
una decisión crucial en nuestras vidas: “migrar”. Entendí que mi pasión por lo
que hacía era tan fuerte, que donde me ubicara, trabajaría por ella y procuraría
ayudar a las personas necesitadas de orientación; el paso tomado, me llenó de gran
fuerza: por eso, luché por conseguir el éxito y mi sueño se convirtió en
realidad: hoy día soy “Coaching Personal y Líder Motivacional”.
En todo este proceso, tuve que realizar análisis
del entorno, conocer historias de emprendedores para tomar sus experiencias
como base de estudio, plantear estrategias, escuchar personas, con información
valiosa y, sobre todo, creer en lo que deseaba alcanzar.
Finalmente, con esta breve historia, se podrá observar
que no existe un momento clave para emprender; por el contrario, existen
variados cambios de rumbo, cuando se vive el
proceso de emprendimiento. Esos canjes vivenciales fortalecen las primeras ideas
y alimentan más los resultados. No importa si somos niños, adolescentes,
adultos o de la tercera edad; al final, cuando llega tu momento de alzar el
vuelo y alcanzar con pasión lo que deseas, nadie te podrá detener.
Lic. Esperanza Mendoza Carrera